El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, reúne este mediodía (03/06) a su Consejo de Ministros para aprobar el proyecto de ley que regule la sucesión de Don Juan Carlos al frente de la Corona Española, tal y como exige la Constitución en su artículo 57. El Consejo, previsto para las 12.00 horas, iniciará los trámites legislativos con la intención de que sean rápidos y Don Felipe sea proclamado Rey por las Cortes en un "plazo muy breve". Tras el paso por el Congreso, el proyecto de ley pasará al Senado y podrá entrar en vigor. En ambas cámaras, se requerirá mayoría absoluta. El proceso puede ser tan rápido como quieran los grupos parlamentarios. De hecho, la última reforma constitucional se resolvió entre finales de agosto y principios de septiembre de 2011 en menos de 15 días.
El Rey saliente, los ex presidentes vivos y el actual: Foto imposible en la Argentina K.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). No se va cuando algunos se lo pedían, en 2012 o 2013, sino cuando él ha decidido, ya recuperado de su operación de cadera en plena actividad con múltiples viajes oficiales. El Rey ha decidido abdicar para dejar paso a su hijo, que será Felipe VI. “Una nueva generación reclama el papel protagonista para afrontar con renovada intensidad los desafíos”, explicó el Monarca, en un claro mensaje de cambio de ciclo.
Don Juan Carlos ha tenido esta tarde una breve conversación con los periodistas durante una audiencia en La Zarzuela al presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos. "Nunca os habéis interesado tanto por mí como hoy". Los periodistas le han preguntado si estaba triste. "¿Vosotros cómo me veis? Hay que contestar a la gallega", ha replicado. En España, responder "a la gallega" es decir nada, responder 'sin mojarse', andas sin precisión.
"Su Majestad el Rey tomó la decisión de abdicar en el mes de enero, al cumplir 76 años, y a quien primero se lo comunicó fue al heredero, Su Alteza Real el Príncipe de Asturias. Después, el 31 de marzo, Don Juan Carlos informó al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y tres días después al jefe de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba.
En las semanas siguientes, se lo contó personalmente a los tres expresidentes del Ejecutivo: Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero. Todo bajo la premisa de la confidencialidad. Tal era el celo que se exigía para prevenir las filtraciones que fue la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría quien, como responsable de Presidencia, preparó el borrador de la ley orgánica correspondiente de acuerdo con el jefe de la Casa del Rey, Rafael Spottorno. El ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, aseguraba no sabar nada hasta ayer mismo.
El momento del anuncio ha sido elegido por el Rey de acuerdo con Rajoy, aunque los acontecimientos de finales de mayo sugieren que al final se pudo precipitar la fecha y son varias las fuentes que aseguran que el día 18 de junio era la primera opción. Sin embargo, y tras la 'semana de pasión' en el PSOE que precipitó la salida de Rubalcaba y con él la garantía de lo pactado, hubo que acelerarlo todo. Entre los planes de hace dos semanas y el anuncio hecho público ayer, día 2, se han celebrado las elecciones europeas del día 25, convocatoria con la que se contaba. Pero no que la sangría de votos sufrida por el PSOE obligara a Rubalcaba a dejar la secretaría general de su partido, no un simple adelanto de primarias. Pese a la crisis por la sucesión interna en que se han metido los socialistas, el líder del PSOE controlará a sus grupos parlamentarios en el Congreso y en el Senado hasta que empiece a primeros de julio la pelea precongresual. (...)
El momento del anuncio ha sido elegido por el Rey de acuerdo con Rajoy, aunque los acontecimientos de finales de mayo sugieren que al final se pudo precipitar la fecha y son varias las fuentes que aseguran que el día 18 de junio era la primera opción. Sin embargo, y tras la 'semana de pasión' en el PSOE que precipitó la salida de Rubalcaba y con él la garantía de lo pactado, hubo que acelerarlo todo.
Entre los planes de hace dos semanas y el anuncio hecho público ayer, día 2, se han celebrado las elecciones europeas del día 25, convocatoria con la que se contaba. Pero no que la sangría de votos sufrida por el PSOE obligara a Rubalcaba a dejar la secretaría general de su partido, no un simple adelanto de primarias. Pese a la crisis por la sucesión interna en que se han metido los socialistas, el líder del PSOE controlará a sus grupos parlamentarios en el Congreso y en el Senado hasta que empiece a primeros de julio la pelea precongresual. (...)".
El viernes por la tarde comenzaron los movimientos definitivos y el sábado por la mañana se cerraba una reunión en Zarzuela en la que estaba presente el jefe de la Casa, el secretario general, el jefe de Gabinete y el jefe comunicación. La operación estaba en marcha y la confidencialidad seguía siendo la primera premisa: por ello comenzaron a 'cerrarse' teléfonos en todo el entorno del personal de Zarzuela, una situación que se prolongó hasta la mañana de ayer, cuando hasta los teléfonos fijos estaban 'capados' para sellar cualquier posible indiscreción.
Todas las precauciones eran pocas. Una filtración el fin de semana, con el heredero fuera de España, hubiera sido un auténtico desastre. Don Felipe tuvo que adelantar su regreso de El Salvador, a donde asistía a la toma de posesión del nuevo presidente, Salvador Sánchez, para estar en Madrid ayer por la mañana y por ello canceló el último compromiso, una cena en el país centroamericano. Don Felipe llegaba a España a primera hora del lunes y sólo este diario aventuraba lo que estaba sucediendo.
El vídeo con el mensaje del Monarca se grabó a última hora de la mañana, cuando Rajoy ya había anunciado la decisión adelantada por El Confidencial en exclusiva. Según expertos consultados por este diario, aparece oscuro, corto y de factura improvisada. En TVE tampoco fueron avisados hasta última hora y se retrasó dos veces la hora de su emisión, desde las doce a las doce y media y, finalmente, a la una de la tarde. El fondo de la imagen sí estaba muy preparado, con dos fotos: una de Don Juan Carlos con Don Felipe y las infantas Eleonor y Sofía, y otra del Rey con su padre, Don Juan. (...)".
"Hace casi dos años y medio, al inicio de la aventura de Vozpopuli, escribí aquí un domingo que “La pérdida de prestigio de la institución, las divisiones familiares y el escándalo de Botswana (sexo y dinero conforman como una maldición los pecados capitales de los Borbones a lo largo de los siglos) han acentuado la debilidad simbólica de la Corona para mediar y arbitrar las soluciones que reclama un país cuarteado como nación tras las dos legislaturas de Zapatero(…) La monarquía de don Juan Carlos ha perdido autoridad –la que otorga el prestigio inmaculado-, y buena parte de ese poder simbólico que tuvo. Ha dejado de ser vista por muchos como una solución, para pasar a ser parte del problema”
“En el entorno del heredero”, proseguía la pieza, “son claras las señales de alarma que emite esa pérdida de prestigio. El protagonismo del príncipe Felipe en el apartamiento de Urdangarin como persona de conducta “poco recomendable”, no tiene otra explicación que el intento de colocar un cortafuego capaz de evitar que el escándalo se lleve por delante la sucesión al trono.
En este contexto, la aparición estelar del heredero en el acto de presentación de la Fundación Príncipe de Gerona, apenas dos días después de que Zarzuela dejara caer a Iñaki cual fruta madura, no puede entenderse más que como una reafirmación de la figura de Felipe de Borbón como icono de una Monarquía de nuevo cuño, no ligada a la restauración franquista ni a los escándalos de corrupción que empañan la figura del Rey su padre”.
En los últimos tiempos han sido varias las veces que, en vista del imparable desprestigio de la institución mayormente provocado por la vida y milagros del titular de la Corona, he manifestado mi sorpresa por el hecho de que en España, país a pesar de los pesares importante bajo cualquier variable que se considere, no existieran unas elites –políticas, económicas y de las otras- capaces de trabajar para hacer realidad un relevo pactado al frente de la Corona cuando aún era, aún es, posible hacerlo sin sobresaltos de mayor cuantía. Antes, por supuesto, de que fuera demasiado tarde.
Cuando tal escribí nunca faltaron espontáneos, incluso amigos, dispuestos a disuadirme de mi error con argumentos más o menos contundentes: “Desengáñate, Jesús, éste no sale de La Zarzuela si no es con los pies por delante”; “a éste no le saca de allí ni la pareja de la Guardia Civil”, etc., etc. Confieso por eso la absoluta sorpresa que ayer por la mañana me causó el anuncio de la abdicación real, de la que, por supuesto y como la inmensa mayoría de la grey periodística, no tenía ni idea. (...)
"Lo dice un fino analista que prefiere guardar su identidad: “Felipe es el recambio, pero ahora no tiene a nadie detrás”. O dicho de otra forma: los amarres del rey Juan Carlos se han anclado durante casi 40 años en su papel durante la recuperación del sistema democrático y en el intento de golpe de Estado del 23-F. Pero el nuevo Rey no va a contar con ello. Al contrario.
Comenzará a reinar en pleno deterioro de la imagen de la Monarquía ante la opinión pública. Y lo que es más determinante: Don Felipe no podrá contar para su consolidación con una arquitectura institucional no contaminada por el ‘antiguo régimen’ heredado de la Constitución de 1978, que vive sus días más aciagos. La Carta Magna hizo borrón y cuenta nueva de la etapa franquista del Rey. Pero el nuevo monarca corre el riesgo cierto de reinar en un país con instituciones envejecidas de forma prematura. Un rey desgastado antes de reinar si no es capaz de que el pueblo identifique su figura con una segunda transición. O con un nuevo consenso constitucional capaz de regenerar el sistema democrático.
¿Cuál es la solución? El catedrático Francisco J. Laporta apunta una idea asumida ya por amplios colectivos: reformar la Constitución. O expresado en términos más concretos, crear una Ponencia encargada de poner al día la Carta Magna, incluyendo el Título II sobre la Corona. Básicamente con un objetivo: separar la institución de la persona (el fin del juancarlismo). Es decir, que la Constitución deje claro que lo importante es la estructura institucional y no quien ostente la jefatura de la Casa Real, un puesto provisional que acaba con la sustitución del monarca por fallecimiento o abdicación, como es el caso.
Ahora bien, reformar acudiendo al artículo 168 de la Constitución sería lo mismo que abrir en canal la propia Carta Magna. Entre otras cosas porque cualquier cambio obliga a disolver las cámaras, y por eso el Gobierno se va a limitar en esta primera fase a seguir la vía de la ley orgánica para tramitar la abdicación. Según Laporta, esa es una de las causas que explican que la Casa Real se haya resistido hasta ahora firmemente a reformar el Título II por la vía del procedimiento agravado. (...)
Claro está, salvo que la reforma constitucional sea más amplia e incorpore otras cuestiones. Y esa es la idea que muchos constitucionalistas han sugerido. Entre otras cosas, porque de esta manera se ahogarían debates de tanto calado como el catalán. “Crear una Comisión Constitucional son palabras mayores”, sostiene Laporta, “y eso sofocaría el debate en Cataluña”.
Hasta ahora las únicas reformas constitucionales han sido minucias (excepto la del verano de 2011 sobre estabilidad presupuestaria). E incluso habría que remontarse a la que planteó, al menos formalmente, el primer Gobierno de Rodríguez Zapatero, que pidió al Consejo de Estado –entonces presidido por el jurista Rubio Llorente– un informe necesariamente no vinculante que se quedó sólo en un documento teórico. Los cuatro puntos sobre los que el Consejo de Estado opinó en febrero de 2006 fueron: la supresión de la preferencia del varón en la sucesión al trono, la recepción en la Constitución del proceso de construcción europea, la inclusión de la denominación de las comunidades autónomas y la reforma del Senado.
Ni una palabra sobre la organización territorial más allá de convertir al Senado en una verdadera cámara de representación de los entes autonómicos. Y este es el nudo gordiano de la cuestión. A favor de esta opción está el Partido Socialista de Rubalcaba, que ve en la reforma constitucional la solución a algunos de los problemas de país, incluida la cuestión catalana. (...)".
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