CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El Acuerdo de Schengen es un acuerdo por el que varios países de Europa han suprimido los controles en las fronteras interiores (entre esos países) y han trasladado estos controles a las fronteras exteriores (con países terceros). El acuerdo, firmado en la ciudad luxemburguesa de Schengen en 1985 y en vigor desde 1995, establece un espacio común -denominado espacio de Schengen- por el que puede circular libremente toda persona que haya entrado regularmente por una frontera exterior o resida en uno de los países que aplican el Convenio.
Bueno, eso será revisado en Europa: ¿ganó o perdió el terrorismo con los sucesos a partir del atentado contra la Redacción del semanario Charlie Hebdo?
¿Ganó o perdió la gente comun?
En total, los países que forman parte del espacio de Schengen son 26: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Islandia, Italia, Letonia, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Malta, Noruega, Holanda, Polonia, Portugal, República Checa, Suecia y Suiza.
Con una considerable capacidad de anticipación, Suiza votó el 09/02/2014 en referéndum, restringir el acceso de los ciudadanos de Europa a su territorio, lo que resultó un inicio de su abandono de Schengen.
Los ministros del Interior de los países europeos y Estados Unidos, reunidos este domingo en una cumbre extraordinaria, acordaron reforzar su cooperación en el control de los desplazamientos aéreos de los combatientes extranjeros y en la lucha contra "los vectores de radicalización", especialmente en internet, a raíz de los recientes atentados terroristas en Francia que han dejado 17 víctimas mortales.
El ministro francés de Interior, Bernard Cazeneuve, leyó una declaración conjunta tras la reunión en la que anunció que los países más afectados por el terrorismo en Europa, además de Estados Unidos y Canadá, han "resuelto luchar juntos". Cazeneuve ha agradecido los apoyos recibidos estos días tras los atentados en París y ha asegurado que Europa, tal y como aseguró ayer que lo está Francia, está dispuesta a combatir el terrorismo con todas sus herramientas. El portavoz de interior ha hecho hincapié en la necesidad de llegar a más acuerdos en materia de cooperación policial y a, por ejemplo, crear una agencia con todas las personas que viajen en avión y que sean susceptibles de ser sospechosas.
En Francia
"París es hoy la capital del mundo", dijo el presidente François Hollande, ante los miembros de su Gobiernos reunidos en El Elíseo al comenzar una marcha por la capital que logró la asistencia de 50 líderes globales. "El país entero se levantará", proclamó Hollande.
La marcha -que según el diario Le Monde ha llevado a las calles a 2 millones de personas- fue concebida como un acto en defensa "de los valores de la República" que el Gobierno quiere, necesita, que sea multitudinario. "No somos sólo una suma de comunidades, somos una República con valores. Un evento sin precedentes que pretende mostrar el poder y la dignidad del pueblo francés y su grito unánime a favor de la libertad y la tolerancia. ¡Venid!", convocó en varias ocasiones el primer ministro, Manuel Valls.
El Ejecutivo es consciente de que, en cierto modo, el acto es un 'referéndum' ante la opinión pública globa: todos están pendientes de que se exhiban la reacción de la sociedad ante un ataque a sus principios fundamentales. Se temía que una respuesta escasa pudiera interpretarse desde las filas terroristas como una muestra de debilidad. Y, por eso, desde todas las instancias, se llamó a la asistencia masiva. El sábado, 700.000 personas se llenaron las calles de las principales ciudades del país, y hoy hay más marchas programadas.
La líder del Frente Nacional, Marine Le Pen, que no ha sido invitada, pidió a sus seguidores que no acudieran a la manifestación de la capital, pero sí a otras. Ella hará acto de presencia en Beaucaire. "Marcharemos al lado del pueblo francés, con el pueblo francés, uno e indivisible, en todos los sitios menos en el cortejo parisino", adelantó Le Pen.
Tanto Al Qaeda como el Estado Islámico (IS, en sus siglas en inglés) esperan conseguir con estas operaciones terroristas un 'efecto llamada' que atraiga un mayor número de seguidores para engrosar sus filas. Los expertos advierten que cientos de jóvenes se están radicalizando de forma muy rápida a través de las redes sociales que están siendo instrumentalizadas por ambas organizaciones.
En Alemania
Pero la tensión no cede. La sede de un periódico alemán que publicó las caricaturas del profeta Mahoma del semanario satírico francés Charlie Hebdo ha sido atacada con piedras y un artefacto incendiario en un incidente el que no hay que lamentar heridos, según ha informado el propio diario Hamburger Morgenpost.
Hay daños materiales, pero no ha habido heridos. El Hamburger Morgenpost, con sede en Hamburgo, había publicado en portada 3 caricaturas de Mahoma del Charlie Hebdo como muestra de solidaridad tras el ataque terrorista en el que murieron doce personas, con el titular: “Toda esta libertad debe ser posible”. La tirada del tabloide es de 91.000 ejemplares.
El diario relata hoy (domingo 11/01) en su edición digital que sobre las 2:00, varias personas lanzaron piedras y un artefacto incendiario desde el patio trasero del edificio. Se declaró un incendio que fue pronto sofocado. La policía detuvo a dos jóvenes merodeaban por la zona y que se habrían comportado de modo sospechoso.
"(...) una cosa es combatir la barbarie con las armas de la razón y otra muy distinta poner en solfa el sistema de valores degradándolo para satisfacer las vísceras, haciendo buena aquella vieja formulación de Hegel cuando sostenía que algunos querían cortar cabezas como si fueran coles para defender la libertad absoluta (los Robespierre de toda la vida).
Como ha recordado en estas mismas páginas el profesor Calduch, la inmensa mayoría de los atentados terroristas provocados por Hezbolá, Boko Haram, Al Qaeda o el Estado Islámico se realizan contra los propios musulmanes, y sólo una minoría afecta a ciudadanos o países occidentales. Es obvio que no consuela en absoluto, pero no conviene perder la perspectiva sobre las consecuencias del fanatismo.
El salafismo yihadista, por lo tanto, a quien realmente está golpeando es a los propios musulmanes, y son ellos quienes deben elaborar -a través de procesos de estabilidad política en la región- una estrategia para acabar con el salvajismo. No existe, por ello, choque de civilizaciones, lo que se ha producido es un proceso de derribo de los Estados-nación alentado por EEUU y Europa desde incluso antes de la caída del muro: Libia, Siria, Irak, Afganistán o Yemen. Y ese espacio es el que ha sido ocupado ahora por sectas religiosas financiadas con la droga o con el petróleo. Incluso, por Estados islámicos con quienes los países occidentales hacen jugosos negocios, y que de una forma deliberadamente ambigua buscan la hegemonía de su propio credo islámico.
El nombre de algunos estados teocráticos los podemos ver en las camisetas de enormes clubes de fútbol. Y muchos de los grandes empresarios o jefes de Estado europeos ríen las gracias a quienes por debajo de la arena del desierto amparan a grupos armados que son mucho más sanguinarios que los propios Estados tiránicos que Occidente animó a destruir de una forma irresponsable.
Trasladar la ofensiva diplomática a la región que verdaderamente está en conflicto -opción que nada tiene que ver con nuevas intervenciones militares- no significa, sin embargo, carecer de estrategia interior o caer en la más absurda de las ingenuidades o en eso que ahora se denomina buenismo.
Como ha puesto de manifiesto Carola García-Calvo, investigadora del Instituto Elcano, las segundas generaciones de inmigrantes “son especialmente vulnerables a los procesos de radicalización”, fundamentalmente por crisis de identidad relacionadas con déficits de asimilación cultural.
Para combatir esos déficits, los yihadistas ofrecen soluciones generando una fuerte identidad colectiva de pertenencia a una comunidad. En este caso, la construcción de una nueva realidad sobre la base de la fuerza. Algo que explica, como sostienen Reinares y García Calvo, que, en el caso español, pese a tratarse de yihadistas extranjeros, siete de cada 10 individuos condenados por actividades relacionadas con el terrorismo o muertos en actos de terrorismo suicida entre 1996 y 2012 se radicalizaron total o parcialmente en España arrastrados hacia el infierno por activistas carismáticos entrenados en el exterior.
Los flujos de inmigración, por lo tanto, cumplen un papel fundamental en la prevención del terrorismo evitando el nacimiento de nuevos guetos capaces de crear un caldo de cultivo adecuado para avivar el mal. De ahí que el manejo de las políticas migratorias como un instrumento de acción política y humanitaria debería estar fuera del debate político más allá de lo razonable. (...)".
"(...) Los atentados han provocado que la población parisina abrace todavía más una libertad de expresión que quizá obviaba. Un cartel en el suelo de la sede de Charlie Hebdo lo refleja. Escrito a mano, un ciudadano se disculpa: “Perdón por no haber comprado nunca Charlie Hebdó. Desde el día siguiente al atentado me he hecho suscriptor. En cualquier caso, perdón y gracias”. Si el objetivo del ataque era cuestionar los valores, al menos en las calles de París, parece haber conseguido justo lo contrario y parece haber afilado el respeto cívico. Si el objetivo era matar una publicación que tiraba decenas de miles de ejemplares, ha conseguido que la prensa como Libération le de cobijo para que tire un millón de copias el próximo miércoles.
La libertad de expresión se está canalizando también en libertad de manifestación… espontánea y sin comunicación al gobierno. En las calles de la capital francesa no se ha registrado ni un solo ataque a una mezquita, ni un solo incidente pero sí una avalancha de convocatorias populares por la unidad. Sólo en París, 30 convocatorias espontáneas tomaron las calles antes de la gran marcha republicana de hoy. En el resto del país, hasta 700.000 personas caminaron en silencio por decenas de miles: 80.000 en Tolousse, 30.000 en Niza, otros 30.000 en Nantes, 23.000 en Pau o 20.000 más en Cannes portando el cartel que reza “Je suis Charlie”.
Ésa es la fotografía del presente de los atentados. Pero en París se está viviendo, además, una escena de esperanza en el futuro para quienes creen que la guerra contra el fanatismo no se libra sólo en el terreno militar o policial sino sobre todo en el social, en el de la integración y la educación en el respeto al otro. Ayer (sábado 10/01) cientos de niños eran acompañados por sus madres a los nuevos santuarios como la puerta de la sede de Charlie Hebdo para dejar sus bolígrafos, sus rotuladores y sus lápices del colegio. Ayer se podía ver a padres explicando a sus hijos que alguien había muerto por dibujar como ellos hacen en el colegio y por pensar diferente. Ayer, entre los 2.300 policías desplegados y los 1.350 militares en las calles, una generación de niños aprendía que las libertades, en realidad, se defienden ejerciéndolas."
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Las autoridades chinas niegan que sus tropas hayan cruzado la frontera con la India en la disputada región de Ladakh. Anteriormente, desde Nueva Delhi señalaron que el Ejército chino realizó movimientos militares de provocación. El pasado mes de junio murieron 20 soldados indios en un enfrentamiento. via Videos de RT https://actualidad.rt.com/video/365077-china-niega-acusacion-india-traspasar-frontera?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=video
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