Sorprenden algunos periodistas de Página/12 participando de la guerra entre Jaime Stiuso y Fernando Pocino, o sea la riña en la Secretaría de Inteligencia. Por ejemplo, Raúl Kollman, quien informó que el titular de la Secretaría de Inteligencia, Oscar Parrilli, autorizó a revelar el nombre y apellido de los espías que hablaron con Alejandro Yussuf Khalil.
Cuando Kollman escribe de Stiuso no debería simular que es un extraño. Tampoco lo era Nisman. Todo es parte del Mundo K, ahora en desintegración. Y Fernando Pocino, el supuesto ganador, también fue parte del mundo Stiuso hasta que se distanciaron, en parte porque Pocino quería desplazarlo, según se dijo, con la ayuda de Nilda Garré, de Juan Manuel Abal Medina (h) y, en especial, del general César Milani. Nunca fue una competencia entre mejores y peores sino entre integrantes de un sistema de presión, extorsión e intromisión ilegal en la vida de muchas personas, utilizando el dinero de los contribuyentes.
"(...) Un dato que llama la atención es que el hombre fuerte de la ex SIDE, el aliado de Nisman, “Jaime” Stiuso, parece que dejó correr al sospechoso pro-iraní, pese a que estaba a su mando. Ahora lo denuncia, pero no lo hizo mientras fue su jefe. Seguramente es algo que tendrá que explicar.".
Alberto Nisman no era el único que conocía a Stiuso y coordinaba acciones con él, o acataba sus órdenes. De pronto el Mundo K parece querer olvidar su relación con Stiuso.
Es como si los K intentaran convencerse a sí mismos que es mentira que Stiuso fue 11 años jefe de Operaciones de la Secretaría de Inteligencia por decisión de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner.
Los Kirchner realizaron múltiples trapisondas con la complicidad de Stiuso, quien además -según trascendio en forma de correo eléctrónico alguna vez- llegó a dar instrucciones directas a algunos periodistas K que ahora afirman no conocerlo a quien no sólo era el jefe de los espías estatales sino el promotor de una porción de su bienestar.
¿Dónde estaban esos periodistas cuando Gustavo Béliz desafió a Stiuso, y fue expulsado del gobierno y perseguido por los K hasta que, varios años después, alguien logró ingresarlo a una entrevista con Cristina como parte de la disputa por el control de la Secretaría de Inteligencia?
¿Por qué Néstor Kirchner decidió aceptar la renuncia de Béliz y ratificar a Stiuso e, inclusive, tolerar la campaña de desprestigio de Béliz que inició Stiuso, por ejemplo?
Beliz, aparte de mostrar su foto, denunció que Stiusso le había montado una especie de “ministerio de seguridad paralelo” y había convertido a la secretaría de Inteligencia en una “policía secreta sin control”, “una gestapo”.
Kirchner decidió interpretar que Beliz había 'comprado' la riña interna entre el ex hombre fuerte de la Policía Federal, Jorge “Fino” Palacios, y la ex SIDE, a su vez origen de las desventuras de Mauricio Macri, en la que tanto tuvo que ver todo el Mundo Stiusso, que involucraba a periodistas de Página/12.
¿Por qué Cristina Fernández de Kirchner recién repudia a Stiuso sobre el final de su 2do. mandato consecutivo?
Otra: Néstor Kirchner decidió presionar a Stiuso, en cierta oportunidad, cuando designó la estructura de Contrainteligencia en la Policía de Seguridad Aeroportuaria, que tenía como interventor al hoy diputado provincial Marcelo Sain, pero reportaba directamente a Aníbal Fernández, por entonces ministro del Interior.
Cuando estalló la guerra por quién informaba al Presidente de la Nación y cumplía sus instrucciones (todas de acoso a opositores, de espionaje hasta a su propia mujer, algo que para la jueza Sandra Arroyo Salgado, ex de Nisman, era "seguridad nacional" ¿?), Kirchner terminó avalando a Stiuso aunque, para impedir el escándalo que ya venía con olor a sangre, dicen que le pidió a José Mujica, en Uruguay, que no extraditara a Iván Velázquez a la Argentina.
Entonces, cuando Kollman escribe de Stiuso no debería simular que es un extraño. Tampoco lo era Nisman. Todo es parte del Mundo K, ahora en desintegración. Y Fernando Pocino, el supuesto ganador, también fue parte del mundo Stiuso hasta que se distanciaron, en parte porque Pocino quería desplazarlo, según se dijo, con la ayuda de Nilda Garré, de Juan Manuel Abal Medina (h) y, en especial, del general César Milani. Nunca fue una competencia entre mejores y peores sino entre integrantes de un sistema de presión, extorsión e intromisión ilegal en la vida de muchas personas, utilizando el dinero de los contribuyentes.
Kollman afirma que Cristina Fernández de Kirchner -quien tantas veces recibió partes de inteligencia de parte de Stiuso e, inclusive, le impartió instrucciones- autorizó la desclasificación de la identidad de 1 –o tal vez 2– agentes de la Secretaría de Inteligencia que supuestamente hablaron con el ciudadano argentino pro-iraní Alejandro Yussuf Khalil, antes que la desgracia se apoderase de la vida de Nisman:
"Como adelantó Página/12 el domingo, la intención del Ejecutivo era facilitar que cualquier agente de Inteligencia requerido por el fiscal Alberto Nisman sea citado a declarar y responda ante la Justicia. Ayer algún medio sugirió que la medida se adoptó por la muerte del fiscal, pero la publicación en este diario el domingo demuestra que la decisión ya estaba tomada, sólo que Nisman le había dado pocas precisiones al Ejecutivo para que la desclasificación se pudiera hacer con nombre y apellido.
El texto del secretario de Inteligencia, Oscar Parrilli, que autoriza a revelar la identidad de los agentes fue dirigido a la jueza María Servini de Cubría porque la magistrada subrogó al juez Ariel Lijo durante la primera quincena de enero y es la que dictaminó sobre la denuncia de Nisman.
(...) El problema para el Ejecutivo era que el fiscal no identificaba a nadie, algo llamativo si se argumenta que estuvo cuatro años investigando. Porque no es que señala los celulares de las personas de la SI a las que apunta, sino que esos números corresponden a personas cuyos celulares fueron intervenidos por orden del juez Rodolfo Canicoba Corral, pero que en las escuchas hablaron con el agente de Inteligencia sospechado. No se le dice a la SI desclasifique la identidad y las acciones, los hechos y circunstancias de Fulano y Mengano, sino que hay que buscar en unos cuatro años de escuchas quién de la SI habló con esos cuatro celulares. (...)".
Kollman hace varias afirmaciones acerca del caso AMIA y la supuesta actuación positiva de Cristina Fernández de Kirchner.
Jorge Lanata le había dicho a los magistrados que él creía que Roman Lejtman y Gabriel Pasquini eran "colaboradores de los servicios" con un rol en los intentos de involucrar a la Policía Bonaerense en el atentado de la AMIA y poner a Irán en el centro de la escena, en lugar de Siria, en el marco del pase de "una factura por el lavado de dinero de (el ex presidente Carlos) Menem".
En el texto de DsD se explicó: "(...) Según se desprende de las declaraciones, Lanata difundió un video en el que se ve a Ribelli enrostrándole a Galeano la copia de un video en el que se puede observar al propio magistrado hablando con Telleldín supuestamente sobre la forma en que debería presentar su declaración y se menciona la cifra de $ 400.000 mil pesos (en ese momento, equivalente a dólares) a cambio de una deposición de ese tenor.
La historia terminó con el procesamiento de Ribelli por extorsionar al juez. Del texto mencionado se desprende que Lejtman entra en la investigación, porque la denuncia sostiene además que el supuesto pago habría sido encubierto tras una negociación suya para la publicación de un libro, que tendría a Telleldín como fuente y al propio Lejtman y a Raúl Kollmann, como autores. Cabe aclarar que Kollmann dejó constancia que se apartó de la iniciativa por diferencias con Lejtman. (...)".
Y luego, específicamente sobre la declaración de Kollman en el juicio por el caso AMIA:
"Entre el miércoles punzante de Lanata y el viernes reservado de Lejtman, los magistrados asistieron al jueves verborrágico de Raúl Kollmann, antes y ahora hombre de la redacción de Página/12, donde compartió la cobertura del caso AMIA con el propio Lejtman.
El periodista prefirió no ampararse en la protección de las fuentes periodísticas y se mostró "locuaz y preciso", según las fuentes que trajinan los tribunales de la zona de Retiro que, como los redactores de Diario del Juicio, remarcaron que "desgranó una serie de precisiones poco comunes en un juicio donde los testigos llegan, muchas veces, más para olvidar que para recordar" y "contó detalles sabrosos de sus charlas con algunos acusados".
Su testimonio, además de pasear por el submundo del espionaje, los acusados y sus abogados, era considerado de relevancia para ahondar en la forma en que se realizaron las negociaciones por el libro en el que Telleldín daría la versión que finalmente volcó ante el juzgado y que condujo a la captura de los policías bonaerenses.
El documento público con que cuenta DsD adjudica a Kollmann haber dicho que Lejtman se entrevistó con Telleldín en la cárcel "y le dice que existía la posibilidad de escribir un libro en el cual éste comentaba que le entregó la camioneta a los bonaerenses".
El mismo pasaje, es presentado por el Diario del Juicio con leves cambios: "Román Lejtman se entrevistó con Telleldín en la cárcel y volvió diciendo que podíamos hacer un libro", con la 'confesión' de Telleldín. Allí, el 'enano' 'confesaría que le entregó la camioneta a policías bonaerenses` y el imputado se quedaría con los derechos de la publicación.
"Creí que sería un gol periodístico y algo que podía servir" para la causa - agrega el periodista de Página - aunque luego él se apartó del proyecto por diferencias con Lejtman".
En otros tramos de la testimonial dice haberse quedado "en el camino con el tema del libro" y no saber "si Lejtman había confeccionado un pliego de preguntas para Carlos Alberto Telleldín".
"Cree que cuando se hizo público el video de Galeano ya no le hablaba" y se presenta como "muy crítico de la investigación" que lleva adelante el juez.Según él, Galeano tampoco era "confiable" para Telleldín, "porque aparentemente le habría ofrecido la libertad y no había cumplido". Explica que el acusado de todos modos "pactó" porque "le interesaba la plata, eso le iba a dar seguridad para su familia"."
Por lo tanto, cuando Kollman escribe sobre estos temas, no escribe un periodista cualquiera. Es bueno recordarlo.
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