Los ultras siempre son pésimos para la política, entre otras actividades humanas. Ya sean de izquierda o de derecha, son ultras y eso es lo negativo. No es cierto que el fundamentalismo de derecha es mejor que el de izquierda. En definitiva, los extremos se tocan y siempre resultan irracionales. Esto lo está aprendiendo, quizás, el Partido Republicano estadounidense. Y deberían aprenderlo unos cuantos argentinos que en sus planteos anti K se parecen a los super K. Volviendo a USA, la crisis republicana anticipa otro mandato presidencial para los demócratas... siempre que no imiten a sus 'primos'...
"(...) Quien debía sustituir a Boehner era Kevin McCarthy (foto), el líder de la mayoría en la Cámara de Representantes. El jueves 08/10, por sorpresa, McCarthy anunció que renunciaba al cargo. Tampoco se veía con fuerzas de domesticar a la cuarentena de congresistas más conservadores. (...)".
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El republicano Kevin McCarthy, favorito para sustituir a John Boehner como presidente de la Cámara de Representantes, retiró su candidatura.
McCarthy, representante por California, esperaba conseguir el respaldo de la bancada republicana en una votación interna de cara a la elección de autoridades del bloque prevista para el jueves 29/10.
Su abandono refleja las divisiones entre republicanos, que motivaron la dimisión de Boehner hace 2 semanas.
La candidatura de McCarthy fue lastimada por un tropiezo de alto perfil en televisión, cuando pareció sugerir que la investigación realizada por la Cámara de Representantes y encabezada por el Partido Republicano sobre el ataque al consultado estadounidense en Bengasi (Libia, en 2012), fue en parte dirigido exclusivamente a debilitar a Hillary Rodham Clinton, la candidata demócrata favorita a la presidencial.
En la interna del bloque republicano fue considerado una traición porque se esperaba que McCarthy dijera mentiras tales como que había sido en nombre del patriotismo estadounidense.
De todos modos, McCarthy reconoció que fue sincericidio: “Eso no fue útil. Lo podría haber dicho mucho mejor”.
Su renuncia a la candidatura fue solicitada en una carta enviada por su colega de bloque, Walter Jones (de Carolina del Norte), quien exigió la retirada de cualquier candidato al liderazgo que hubiera realizado “actos” que podrían “avergonzarlo a sí mismo, al Congreso Republicano y a la Cámara de Representantes”. La carta no mención a McCarthy pero tampoco hacía falta...
McCarthy leyó un comunicado poco después de la reunión en la que había anunciado a sus compañeros su decisión: "Es imperativo que nos unamos y trabajemos juntos para afrontar los retos de nuestro país. A lo largo de la última semana me he dado cuenta de que nuestra conferencia está profundamente dividida y necesita unirse en torno a un líder. Siempre he puesto los intereses de esta conferencia por delante de los míos".
La división entre republicanos se profundiza porque tiene por delante una fecha clave: jueves 05/11.
Antes de ese día, el Congreso necesita autorizar al gobierno para que eleve el techo de endeudamiento.
Si los congresistas no dan su OK a la administración de Barack Obama, USA entraría en default, (cesación de pagos) lo que podría generar un caos en los mercados.
Otros 2 representantes republicanos, Jason Chaffetz, de Utah; y Daniel Webster, de Florida, también se postularon al cargo.
El Caucus de la Libertad, que agrupa a congresistas cercanos al ultraconservador Tea Party, se reunió a puertas cerradas para decidir votar en bloque a favor de Webster.
El sustituto de Boehner necesita el apoyo de 218 representantes. Los 247 representantes republicanos son mayoría en la Cámara de 435 escaños.
Mientras los republicanos velan sus armas para la disputa interna, miles de personas se congregaron en Washington DC para reclamar justicia en áreas como la violencia policial, el encarcelamiento masivo o las deportaciones de indocumentados, en una marcha organizada por un grupo musulmán afroamericano que confió en iniciar con ella un "movimiento".
La manifestación convocada bajo el lema "Justice or Else" ("Justicia o Verás") conmemoró el 20 aniversario de la "Marcha del Millón de Hombres", que en 1995 reunió frente al Capitolio de la capital estadounidense a cientos de miles de afroamericanos para reclamar sus derechos.
Igual que hace 20 años, la manifestación fue convocada por la organización musulmana afroamericana Nación del Islam, liderada por Louis Farrakhan, una figura tan carismática como polémica por su supuesto antisemitismo y supremacismo negro.
También intervinieron activistas hispanos y miembros del movimiento "Black Lives Matter" ("Las vidas negras importan"), surgido a raíz de la muerte de varios jóvenes afroamericanos desarmados a manos de la policía en los últimos años.
El Partido Republicano llega transformado al final de la presidencia de Barack Obama. Es un partido más derechista e imprevisible. La fracción radical, que ha bloqueado las iniciativas del presidente demócrata, se vuelve contra los jefes del partido. Las dificultades para encontrar a un speaker —el presidente de la Cámara de Representantes— reflejan las divisiones. En la campaña para suceder a Obama en las presidenciales de 2016, los aspirantes sin experiencia política y contrarios al establishment encabezan los sondeos del campo republicanos.
En su principal bastión de poder, el Congreso, el Partido Republicano carece de líder. El 25 de septiembre, John Boehner anunció que abandonaba el cargo de presidente de la Cámara de Representantes, el segundo, tras el vicepresidente, en la línea de sucesión del presidente de EE UU. Boehner se declaró harto de los “falsos profetas” de la derecha del grupo parlamentario.
Quien debía sustituir a Boehner era Kevin McCarthy, el líder de la mayoría en la Cámara de Representantes. El jueves 08/10, por sorpresa, McCarthy anunció que renunciaba al cargo. Tampoco se veía con fuerzas de domesticar a la cuarentena de congresistas más conservadores.
Al historiador Geoffey Kabaservice, autor de 'Rule and ruin' (Lidera y arruina), un ensayo sobre el declive de los republicanos moderados, los rebeldes le recuerdan a Barry Goldwater, el senador por Arizona que fue el candidato republicano a las elecciones presidenciales de 1964.
Las promesas frustradas de la derecha
Hace unos años, tres miembros de la Cámara de Representantes escribieron un manifiesto. Se hacían llamar los young guns. Literamente, las pistolas jóvenes: las promesas del partido.
Uno era Eric Cantor, que perdió en 2014 en su feudo de Virginia ante un candidato afín al Tea Party. El segundo era el californiano Kevin McCarthy, favorito para el cargo de speaker o presidente de la Cámara, hasta que hace unos días renunció. El tercero era Paul Ryan, de Wisconsin, cabeza pensante de la nueva derecha, y candidato frustrado a la vicepresidencia de EE UU en 2012. Tras la renuncia de McCarthy, aumenta la presión para que el speaker sea Ryan.
En el proceso para la nominación a las presidenciales de 2016, el plantel republicano cuenta con talentos acreditados, desde el veterano Jeb Bush a la promesa latina, el senador Marco Rubio. También ellos afrontan el hartazgo para con los políticos tradicionales que agita el Capitolio y la campaña para la Casa Blanca.
“El extremismo en la defensa de la libertad no es ningún vicio”, decía Goldwater. “Y déjenme recordarles”, añadía, “que la moderación en la persecución de la justicia no es ninguna virtud”. La libertad y la justicia consistían en una oposición rotunda a la expansión de los poderes del Estado federal, y en una defensa a ultranza del libre mercado. El radicalismo de Goldwater se volvió contra los republicanos. Permitió a su rival, el demócrata Lyndon B. Johnson, lograr una de las victorias más amplias en unas presidenciales. Con el Congreso a favor, Johnson pudo aprobar leyes progresistas como la sanidad gratuita para los más pobres y los mayores de 65 años.
La revuelta actual tiene sus orígenes más próximos en el Tea Party, el movimiento populista que, tras la elección de Obama en 2008, resucitó al decaído Partido Republicano con una oposición virulenta al Obamacare —el nombre coloquial por el que se conoce la reforma sanitaria de 2010— y al intervencionismo económico de la Administración Obama. El origen más inmediato, según Kabaservice, son las legislativas de 2014, en las que el Partido Republicano se hizo con el control del Senado y la Cámara de Representantes.
“Hay un segmento de la base republicana que está muy enfadado”, dice Kabaservice. “Creían que las elecciones de 2014 representaban el repudio de Obama y que, como los republicanos tenían el control del Congreso, repudiarían el Obamacare y otras innovaciones de Obama. Simplemente no entienden por qué sucede esto. Y han concluido que han sido traicionados por los líderes del Congreso y por los rinos, que es el término que usan para referirse a cualquiera que tenga interés en gobernar”.
Focos de la rebelión
Rino es el acrónimo inglés de “republicanos sólo de nombre”. El enemigo no es sólo Obama sino Boehner y sus aliados en el establishment. Los rebeldes se encuadran en foros como el Freedom Caucus, o Grupo de la Libertad, hostil a cualquier concesión a los demócratas y a las élites de su partido. Son una minoría sin voluntad para construir consensos, pero capaz de forzar medidas extremas, como el cierre de la Administración federal por falta de presupuesto o la suspensión de pagos si el Congreso impide elevar el techo legal de endeudamiento.
La campaña para la nominación del Partido Republicano a las presidenciales de noviembre de 2016 es un mundo distinto al del Capitolio, pero las fracturas son similares. Faltan tres meses y medio para que arranque el proceso de primarias y caucus (asambleas electivas) que decidirán al nominado, pero hoy el magnate Donald Trump, el neurocirujano Ben Carson; y la exdirectiva de Hewlett-Packard, Carly Fiorina, son los favoritos. Los tres, con un mensaje antipolítico.
Que uno de los tres sea el nominado no es seguro. Y es probable que, pese a las turbulencias, el Partido Republicano siga manteniendo el control del Congreso. Aunque así sea, queda la polarización, la crispación, la parálisis. También este es el legado de los años de Obama.
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Las autoridades chinas niegan que sus tropas hayan cruzado la frontera con la India en la disputada región de Ladakh. Anteriormente, desde Nueva Delhi señalaron que el Ejército chino realizó movimientos militares de provocación. El pasado mes de junio murieron 20 soldados indios en un enfrentamiento. via Videos de RT https://actualidad.rt.com/video/365077-china-niega-acusacion-india-traspasar-frontera?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=video
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