| Al martes 3/3, Irán ya ha registrado 2336 casos de coronavirus y 77 personas han fallecido a causa de la enfermedad. 2 semanas atrás, el país tenía oficialmente solo 2 casos. El salto tan grande y en tan corto tiempo ha desatado sospechas de que el régimen iraní podría haber escondido inicialmente el brote de la epidemia, así como puesto en cuestión su capacidad de contenerlo. Tras haber reportado la semana pasada que el brote estaba bajo control, la cifra de casos oficiales reportados se ha ido duplicando casi de manera diaria. Por otro lado, la tasa de mortalidad por el virus en el país es la más alta del mundo, lo que muestra que, o bien hay muchos más casos que los públicamente conocidos o bien el virus es mucho más letal en Irán que en el resto del mundo. Pero el coronavirus en Irán muestra otra particularidad: ha afectado a varios políticos. Hay al menos 20 miembros del Parlamento iraní que han dado positivo al Covid-19, la enfermedad producida por el coronavirus, apunta el Financial Times. El diario The Washington Post habla de al menos 23 parlamentarios contagiados. La vicepresidente de asuntos de mujeres y el viceministro de Salud también contrayeron el patógeno. Mientras tanto, agencias de noticias semioficiales han reportado que el jefe de los servicios médicos iraníes también ha contraído el virus. El lunes falleció el asesor del ayatolá Alí Jamenei, Mohammad Mirmohammadi, miembro del Consejo de Conveniencias, a causa de la enfermedad. El exembajador de Irán en el Vaticano, Seyyed Hadi Khosroshahi, murió el jueves pasado por la misma causa. Según un doctor de la provincia de Khuzestan dijo al diario Financial Times, "los oficiales no confirmaron la llegada del virus a Irán durante un mes, y luego subestimaron el impacto de la enfermedad diciéndole a la gente que es como una gripe." Alertó que es posible que aumenten las muertes en la provincia a causa de la enfermedad esta semana. "Cuanto más miedo tienen los oficiales de asustar a la gente, más se extenderá el virus y el país estará más paralizado", dijo el doctor. Los primeros casos del coronavirus en Irán aparecieron en la ciudad sagrada de Qom, hacia donde viajan personas religiosas de todo el país continuamente. El régimen se ha negado hasta el momento a poner la ciudad en cuarentena. En redes sociales han aparecido videos de peregrinos lamiendo la puerta del santuario de Fátima Masumeh, en la creencia de que el sitio sagrado cura infecciones en lugar de transmitirlas. "El coronavirus no es nada en los santuarios shiitas", dijo uno de los hombres que se filmó besando el sitio sagrado en honor a Fatima Masumeh. Otro video muestra a otro hombre haciendo la misma acción, diciendo que lo hace para "chupar todo el coronavirus". "Algunas figuras creen que esto pasará a la historia como una desgracia si ellos abandonaran los sitios sagrados y cesaran los deberes religiosos debido al brote", explicó Mohammad-Ali Abtahi, ex vicepresidente iraní y clérigo. "Hay incluso algunas personas religiosas en otras partes del país que creen que es el momento de mostrar su lealtad al islam y a Qom, viajando allí en sus días difíciles." En una intervención sin precedentes, el líder supremo iraní buscó la semana pasada desalentar este tipo de comportamientos desafiantes, dando señales de que los rezos del viernes en las principales ciudades iraníes podrían ser canceladas por primera vez desde 1979. Sin embargo, el representante del líder supremo en Qom ha alentado a los iraníes a visitar el santuario, llamándolo "un lugar de curación". "Consideramos este santuario sagrado como un lugar de curación. Eso significa que la gente debería venir aquí a curarse de enfermedades espirituales y físicas", dijo el clérigo Mohammad Saeedi, según Al Arabiya. |
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