| Mientras el número de fallecidos y contagiados por COVID-19 aumenta en Estados Unidos, el tiempo avanza hacia las elecciones presidenciales y la Casa Blanca parece no haber encontrado el camino correcto hacia medidas de prevención y rescate económico. Es así que las cifras publicadas este miércoles 29/04 anuncian que en el primer trimestre de 2020 la economía norteamericana sufrió más que nunca desde la última recesión y el crash de Wall Street en 2008: el PBI se contrajo en un 4,8%. Todas malas noticias para el presidente Donald Trump que ya es el protagonista fracasado de una recesión global que no solo trajo más de 26.000 millones de despidos en Estados Unidos, casi 60.000 fallecidos por Coronavirus y una gran caída en los bienes producidos por la economía que actualmente se posiciona como la segunda potencia mundial después de China. Los datos fueron publicados por el Departamento de Comercio y directamente seguidos por comentarios de especialistas que aseguran que esto no puede tomar otro camino que la recesión. Aunque recordemos que el mandatario republicano sigue dependiendo casi en un 100% de la situación económica para poder ser reelegido en las elecciones generales del próximo mes de noviembre de 2020. El hecho de que varios estados comiencen a abrir sus economías seguramente se verá reflejado en los datos del próximo mes aunque esta no será suficiente para volver a los niveles de producción que existían previo a la irrupción del virus. "La actividad económica probablemente caerá a un ritmo sin precedentes en el segundo trimestre", explicó el presidente de la Reserva Federal norteamericana, Jerome Powell para después asegurar que todos necesitarán apoyar la economía de cara a "una recuperación más sólida". Aunque al mismo tiempo aclaró que si bien podría ser posible una intervención de la institución monetaria, esto no significará otra reducción de las tasas de interés teniendo en cuenta que estas se encuentran casi a un 0%. Recordemos también que la Reserva Federal cuando estalló la crisis económica y con el objetivo de contener el impacto, decidió comprar cerca de $ 2 billones en valores del Tesoro e hipotecas, una inversión más grande que cualquiera vista en las recesiones y crisis económicas del pasado. Sin embargo, el escenario económico no es el único problema de Donald Trump ya que el Partido Republicano le reclama acción a la Casa Blanca y hasta algunos opositores del mismo partido están disconformes con la toma de decisiones del presidente sobretodo de cara a las elecciones generales. Es así que el legislador miembro de la Cámara de Representantes, Justin Amash, decidió lanzarse como candidato presidencial por fuera del partido. Esto podría significar una gran desventaja para el presidente. El mismo se desvinculó de los republicanos hace menos de un año al ver el camino que estaba tomando el partido de la mano de Donald Trump. Es así que se convirtió en independiente pero sigue siendo un gran conservador, como los votantes del mandatario. "Estamos listos para un presidente honesto y de principios que defienda la Constitución y ponga a las personas primero", dijo el político en su cuenta oficial de Twitter cuando dio a entender que está pensando en una campaña presidencial. Si bien está claro que su figura no será la ganadora en las elecciones en caso de presentarse, si podría ayudar a definir el escenario electoral entre Joe Biden y Donald Trump. Teniendo en cuenta que según explican los especialistas, el mismo no solamente es un conservador sino que también proviene de Michigan, un estado que de acuerdo a las cifras de 2016, eligió a Donald Trump solamente por 0.2 puntos porcentuales. Además recordemos que de las últimas encuestas de opinión sobre las elecciones demostraron que creció el número de electores indecisos: otro problema para Trump. |
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