| En su cuarto día de cumbre, este lunes 20/7el Consejo Europeo seguirá intentando negociar un acuerdo para crear un fondo de recuperación que ayude a los países del continente a enfrentar las consecuencias económicas de la pandemia del COVID-19. La última propuesta del presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, apunta a 390.0000 millones de euros en subsidios. La cifra global del fondo, incluyendo créditos, oscilaría entre 700.000 y 750.000 millones. La cifra está cerca al umbral planteado por Francia, explica el diario El País, y por encima de los 350.000 millones aceptados durante la primera noche por los llamados "países frugales", los que han sido más austeros en los últimos años. Estos son los Países Bajos, Austria, Suecia y Dinamarca, y cuentan también con el apoyo de Finlandia. Son los que exigen las condiciones más duras, mayores restricciones para acceder al préstamo y que haya mayor porcentaje destinado a préstamos que a transferencias directas. No solo no hay acuerdo respecto de la cifra que deberá tener el fondo de recuperación (esta partió de los 750.000 millones de euros) sino que tampoco hay acuerdo sobre qué porcentaje del dinero llegaría en forma de transferencias directas y qué parte como préstamos. (En la propuesta inicial, 500.000 millones de euros iban a subsidios). Los países frugales apuntan a rebajar el dinero del fondo de recuperación. De acuerdo al diario "El Periódico", llevan 3 días exigiendo un recorte radical de ayudas. Al grupo de países frugales lo lidera el primer ministro holandés, Mark Rutte. Según el diario El País, Alemania y Francia han presionado al grupo liderado por Rutte para que apoye una propuesta de compromiso presentada por Finlanda, que rebaja el fondo de recuperación en 50.000 millones, hasta los 700.000. Y reduce la parte de subsidios de medio billón de euros a 350.000 millones, con el resto dedicado a préstamos. El recorte es un trago amargo para países como Italia y España. Pero los desencuentros entre los países europeos no finalizan ahí. Rutte insiste en aplicar controles férreos al desembolso de dinero, de manera que su gobierno pueda tener garantás de que los países cumplen con las reformas prometidas. El sábado, la propuesta presentada por Michel incluía una especie de "freno de emergencia" que permitiría a un país descontento con las reformas de cualquiera de sus socios paralizar los pagos y plantear un debate en el Ecofin o en el Consejo Europeo, explica el diario elPeriódico. También ha habido un fuerte cruce entre Rutte y el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, por un mecanismo que sujetaría las ayudas al respeto al estado de Derecho. Esta es una condición sine que non para el holandés e inaceptable para el húngaro. Orbán ha amenazado con jaquear el encuentro si se mantiene la condición del respeto al estado de Derecho para acceder a los fondos comunitarios. "No se cual es la razón personal del primer ministro holandés para odiarme a mí o a Hungría. Como en su opinión Hungría no respeta el estado de Derecho debe ser castigada financieramente. No es aceptable porque no hay decisión sobre cuál es la situación sobre el estado de derecho en Hungría", advirtió, asegurando que está dispuesto a discutirlo pero no a vincularlo con el debate presupuestario. En este punto cuenta con el apoyo del otro gobierno considerado autoritario por muchos en la Unión Europea, el polaco. |
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