| CÓRDOBA. Los incidentes que tuvieron lugar durante el fin de semana (12/11) en el estadio "Claudio Fabián Tapia", de Barracas Central, no fueron una mera casualidad para el mundo Belgrano. Desde el entorno del club cordobés consideran que los desmanes y eventos relatados por los protagonistas son partes de una movida más grande, y que no es casualidad que hayan tenido lugar en la "casa" del presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, Claudio Tapia. Pero para entender desde donde surge la suspicacia cordobesa, es importante realizar un repaso a la historia reciente. El Club Atlético Belgrano es uno de los tres clubes de fútbol más populares de la provincia de Córdoba, junto con Talleres e Instituto. La institución ubicada en el barrio de Alberdi de la capital cordobesa, retomó el protagonismo a nivel nacional luego de una larga estadía en el fútbol del ascenso, al ganarle en 2011 la promoción a nada menos que River Plate. Así, el "pirata" retornó a primera división que disputó hasta 2019. En ese lapso de casi 8 años, Belgrano alterno grandes campañas (salió subcampeón en 2012), con temporadas modestas. Incluso logró competir por primera vez de manera internacional, disputando dos fases de la Copa Sudamericana en 2016. Toda esta época fructífera del club cordobés fue conducida por Armando Pérez, un dirigente y empresario de cosméticos porteño. Pérez fue el encargado de reconstruir a Belgrano, gerenciando todo su proceso de quiebra y llevándolo a primera. Durante los primeros años, el conjunto celeste logró ganarse el respeto de todos los equipos del fútbol de primera, logrando victorias históricas en La Bombonera y El Nuevo Gasómetro. Pero todo ese crecimiento alcanzó su techo justamente la noche del 28/9/16, cuando quedó eliminado por penales ante Coritiba de Brasil por los octavos de final de la mencionada edición de la Copa Sudamericana. Esa serie internacional marcó un camino en declive en cuanto a lo deportivo por parte del equipo "pirata", que se terminó consumando con el descenso sufrido a mediados del 2019. En el medio, casi dos años de bajos rendimientos futbolísticos, y sospechosos errores en contra que llevaron a Belgrano a la Primera Nacional (ex B Nacional). Desde el 2014, con la muerte de Julio Grondona, la AFA vive un proceso de convulsión dirigencial, en el cual no se logra establecer un rumbo que marque el destino del fútbol argentino. Dos años más tarde del fallecimiento de "Don Julio", en 2016, y en otro intento por reorganizar la dirigencia del fútbol, desde AFA se decidió la creación de la famosa Comisión Normalizadora, que estaría presidida por el propio Armando Pérez, en ese entonces presidente de Belgrano. Pérez duró tan solo ocho meses frente a la conducción de AFA. Su conducción estuvo marcada por polémicas, como la salida de Edgardo Bauza y la llegada de Jorge Sampaoli como DT de la Selección. Además, Perez tuvo que soportar cientos de protestas gremiales producidas por la falta de pago a los empleados del fútbol a nivel país, encontrándose con una caja vaciada y una institución completamente endeudada, a la cual el dirigente celeste intentó acomodar, algo que molestó a los dueños del "negocio". Luego sería sucedido por el actual presidente, Claudio Tapia. Incluso el propio Pérez dijo estar arrepentido de su excursión en Viamonte, tiempo después de haber dejado el cargo, aunque nunca precisó concretamente porque. Desde Córdoba creen que la gestión de Pérez en AFA, le valió a Belgrano la decadencia sufrida, en una especie de paso de factura. Y esa creencia tiene sus fundamentos. Si se repasa finamente el camino de Belgrano hacia el descenso, más allá de las razones futbolísticas, existen sucesos que despiertan ciertas suspicacias, incluso viéndolo de afuera. Un claro ejemplo de ello fue la insólita decisión arbitral de Fernando Espinoza en el empate 1 a 1 entre Belgrano y Banfield, por la Superliga 18/19. En aquella ocasión, el conjunto cordobés vio cómo tres puntos de oro en la pelea por el descenso se escapaban porque el árbitro decidió cobrarle retención a Cesar Rigamonti (actual arquero del conjunto cordobés), sancionando un tiro libre indirecto dentro del área (algo que no se cobra usualmente) que le permitió a Banfield empatar el partido luego de cumplido el tiempo adicional. Otro suceso que molestó recientemente al "pirata", fue el larguísimo retraso en el pago de River por el pase de Matías Suárez. En ese conflicto, la AFA hizo oídos sordos a los reclamos cordobeses que tardaron más de un año y medio en lograr obtener lo acordado. En la previa al encuentro frente a Barracas, Ricardo Caruso Lombardi, actual director técnico del conjunto celeste, admitió haber advertido a sus propios dirigentes sobre una posible sucesión de eventos que podrían perjudicar a Belgrano en un partido trascendental por la clasificación a la zona que pelea por un ascenso a la Liga Profesional. Esto demostró que, puertas adentro, en Belgrano están a la defensiva en base a ciertas experiencias previas. Si bien los dirigentes intentaron desviar lo sucedido hacía los incidentes ocurridos en el vestuario (hubo incidentes con barras de Barracas en zonas restringidas), las declaraciones de Caruso dejaron a las claras la inseguridad que sufre el conjunto cordobés. Aunque es muy complejo afirmar que exista alguna causa o plan en contra del "pirata", sin dudas es un equipo que se ha visto golpeado por las decisiones, tanto dentro como fuera de la cancha. Córdoba reclama más seriedad Belgrano no es la única institución que lanzó reclamos hacía Viamonte por lo sucedido el fin de semana. Desde el lado de Talleres, también se elevó un reclamo a partir de la pésima actuación de Fernando Espinoza en el encuentro frente a San Lorenzo, donde seis jugadores de la "T" terminaron amonestados, contra tan solo dos del ciclón, que cometió 11 infracciones, aparte de un polémico penal fallado que hubiera puesto al "ciclón" en partido (ganó Talleres 2 a 0). Es sabido que Talleres ha tomado una postura duramente crítica contra la AFA de la mano de su presidente Andrés Fassi en los últimos meses, sobre todo desde la disolución de la Superliga. Incluso desde el propio Talleres, se repudió lo sucedido con su "archirrival" en Buenos Aires. El presidente de Belgrano, Jorge Franceschi, dijo que la única institución que se puso a disposición desde un primer momento, fue Talleres, de la mano de Fassi. Al respecto, Caruso Lombardi dijo que "los dirigentes tienen miedo y por eso no hablan" en una línea un tanto más polémica que desde el club, haciendo alusión a la falta de apoyo de las demás diligencias ante los sucedido. Los clubes cordobeses reclaman más seriedad, sobre todo con los equipos del interior, que curiosamente, se ven perjudicados frecuentemente con las decisiones de la Asociación del Fútbol Argentino. Ante esta "sensación de inseguridad", solo resta saber si de una vez por todas, los clubes de Córdoba se unirán detrás de un reclamo común, o seguirán disgregados con Fassi como el único critico. |
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